lunes, 5 de agosto de 2013

Atrapen al gringo (reseña)



Una vez al año suele suceder que los espectadores se encuentran con una sorpresa como"Atrapen al gringo", una de esas películas gamberras con un tono satírico/burlón que se ríe hasta de sí misma. Para los seguidores de este tipo de cine negro/acción, es importante aclararles que el buen cine no conoce géneros y que si quieren pasar una hora y media de tenso argumento, éste es el filme.

Mel Gibson da vida a Driver, un criminal que acaba encerrado en una prisión mexicana de mala muerte, donde se adentrará en el peligroso mundo de El Pueblito, una especie de suburbio carcelario que resulta ser de todo menos bonito.
 Para tratar de huir de represalias de la mafia mexicana que gobierna la cárcel, Driver solo encuentra la complicidad de un muchacho de diez años que le enseña las "reglas" del presidio. Envejecido, fondón, canoso y con entradas, aunque con la puntería y la mala actitud intactas, Gibson regala a sus fans una de las interpretaciones más divertidas de su carrera.
El director Adrian Grunberg construyó, junto con Gibson, un guión impecable y supo contar con cierto aire de documental todo lo que sucede en una prisión de México D.F. y con la Policía local.

El argumento resulta simplista al principio. Driver es un tipo con mala suerte. Roba un botín de millones de dólares con el objeto de retirarse y darse unas vacaciones memorables, pero durante una persecución con su coche a toda velocidad con la Policía de la frontera y el cuerpo de su cómplice sangrando medio muerto en el asiento trasero, vuelca el coche y lo estampa contra el muro fronterizo para terminar de bruces en México. Capturado por las autoridades mexicanas, le envían a una cárcel de mala muerte y le quitan el botín, yendo a parar éste a manos de policías corruptos. Driver hará todo lo posible por escapar de la prisión y recuperar todo su dinero.

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